El 1 de septiembre de 2016, el pueblo venezolano ofreció una imagen que sin duda fue una lección universal de civismo y madurez política, mostró su cualidad de demócrata, en la marcha denominada Toma de Caracas, realizada con el objetivo principal de solicitar el referendo para revocar al gobierno de Nicolás Maduro.
El pueblo salió a marchar en forma masiva, sin miedo, con fe, impregnado de alegría, en paz, con amor. No se dejó doblegar por todos los obstáculos, trabas, y barreras ideados por el gobierno con la única intención de impedir la concentración
La marcha multitudinaria fue una respuesta a la convocatoria en defensa de su derecho constitucional, para exigir que se realice el referendo revocatorio y reclamar solución a las múltiples necesidades perentorias, el hambre, escasez de medicamentos, violencia, criminalidad, corrupción e impunidad del cual ha sido víctima el pueblo de Venezuela en los últimos años.
Quedó constancia que este pueblo es valiente, es tenaz y es pacífico. Toda la ignominia desatada mediante la campaña del gobierno sobre un potencial golpe de estado quedo al descubierto como una flagrante mentira, una más del régimen para hacer creer al pueblo que el sector opositor es generador de violencia y esta promoviendo la salida del régimen por métodos antidemocráticos.
Nada más lejos de la realidad según la lectura que nos dejó esa maravillosa marcha pacífica, que contó con el reconocimiento de la comunidad internacional.
En lugar de trabajar y dar respuesta al pueblo para satisfacer necesidades básicas... el gobierno está organizando cumbres..destinando una cantidad de recursos para su ejecución, los cuales deberían ser utilizados para comprar alimentos y medicinas. Nuestro pueblo clama por la solución de la crisis alimentaria y de salud pública. Por eso y no por otros inventos y mentiras patéticas fue abucheado y caceroleado Nicolás Maduro en Villa Rosa.
Marilena Chetick
12 de septiembre, 2016
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