sábado, 23 de enero de 2016

Para mi perro!. Mi eterno agradecimiento.



"El perro es un amigo... sin medida, sin límites y sin condiciones que sólo tiene amor para dar.  Ama a tu perro y conocerás la lealtad y el amor en su más amplia dimensión.  Eso te hará ser mejor".
Marilena Chetick


Mi ovacion intensa, personal y de gratitud, para ti, querido Toty

Es una noche oscura, fría y lluviosa, resuenan los truenos y centellean las luces de los relámpagos en las ventanas de las casas.  Guillermo duerme a mi lado plácidamente como es su manera habitual, por esta cualidad de ser, yo lo llamo "Dulce sueño",

En el interior de la habitación, estamos  Guillermo,  Toty  y yo, Dana. los tres habitantes de una singular casita distante del centro urbano.  Tiene en su entorno unos pocos pero diligentes vecinos que a su vez duermen por ser noche a pesar de la  intemperancia del clima.

De pronto salgo  de mi sabroso y profundo sueño, la causa de mi sobresaltado despertar se debe a los ladridos nerviosos e incesantes de Toty.  Mi perrito, ya viejo, y desteñido por el paso de los años, descansaba al lado de mi  cama, en su particular almohadón que alguna vez formó parte de unos bonitos muebles.  Al momento, entredormida, pienso que Toty , solo está intranquilo por los relampagos, completo la idea diciendole Ya, Toty, duermete, no pasa nada! seguidamente vuelvo a arrebujarme hundo mi cabeza de nuevo en la almohada, me arropo, cierro los ojos y me dispongo a seguir en la placidez del sueño, que no pude despabilar totalmente.

 Continúan los ladridos, ahora más estridentes, más nerviosos , Toty está parado, ladra directamente a la puerta de la habitación, sigue ladrando, no para de ladrar.  En mi seminconciencia surge una verdad arrolladora,  Toty. cuando está acostado de noche, en la habitación, sólo interrumpe su sueño y ladra por algo muy puntual,  por costumbre es un perro respetuoso que espera que yo despierte por mi misma, aunque él está levantado y deseoso de salir al patio en las primeras horas de la mañana.

Esa verdad, esa contundente verdad, me hace saltar como un resorte, quedo sentada en mi cama y me escucho decir... Toty cuando ladra es por algo... Ya va, Toty vamos a ver que pasa, por qué estas ladrando, me calzo  con tranquilidad mis sandalias, doy unos pasos para alcanzar la puerta hacia la cocina... inopinadamente,  surge ante mis ojos lo inesperado, una enorme llamarada sale del tomacorriente y asciende hasta el techo.  Grito, con una mezcla de susto y asombro, Corre, levantate!, ven a ver esto!.

Al instante,  Guillermo y yo, tomamos los paños de cocina y los sacudimos fuertemente contra las llamas, a pesar de lo sorpresivo del caso, descartamos de inmediato el uso de agua para apagar el fuego.
Con movimientos  rápidos y simultáneos logramos apagar las llamas, quedando el negro  rastro  de hollin, un denso y sofocante humo, aunado al olor a cable quemado, todo esto para conjugar un ambiente enrarecido..
Nos vimos uno al otro, trémulos de susto, aún incrédulos que algo como esto. esté ocurriendo en muestra casa, en este momento y evaluando cada uno mentalmente .el riesgo de que se hubiera propagado el incendio y el peligro que corrimos de ser víctimas de las llamas.  Nos abrazamos, cargamos en brazos a nuestro pequeño amigo, lo abrazamos, besamos y le dimos especialmente las gracias!.

Recordaremos siempre  este momento por la  capacidad de dar amor que tiene mi perro,  su inquebrantable lealtad, y su genuino instinto para avisar cuando hay peligro.  Toty pudo  captar que el chisporroteo de los cables ardiendo eran una señal de que algo andaba mal y así nos lo hizo saber.

Que todo funcionó, y no ocurrió algo más grave, se lo debemos a Dios y a nuestro hermoso poodle de 11 años, de pelaje negro, desteñido por los años, que nos mira siempre con inmenso amor.  Por él, daría yo, la vida.
 Inifinitas gracias. para ti, mi inseparable e insustituible amigo!

Elaborado por:  Marilena Chetick




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